Editorial

Oswaldo Guerra Sánchez

Academia Canaria de la Lengua

El arco cronológico comprendido entre las décadas de 1950 y 2000 está marcado por diferentes hechos históricos que, tras las nefastas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, han ido configurando, en gran medida, los vaivenes de la cultura. La llamada Guerra Fría, con crisis bélicas diversas entre las que destacaron especialmente las de Corea y Vietnam, así como el auge del ultraliberalismo con los gobiernos de Reagan y Thatcher y la posterior caída de los sistemas políticos de Europa del Este al final de la década de 1980, desembocaron en una época de aparente desnorte cultural y espiritual que, sin embargo, fue respondido por nuevas propuestas de pensamiento posmoderno. De ahí que el monográfico de la Revista de la Academia Canaria de la Lengua (RACL) que hoy presentamos, lleve por título De las posvanguardias a la posmodernidad (1950-2000). 

El grueso de los artículos que ponemos a disposición del público lector en este número 4.º de la RACL desarrolla líneas temáticas de literatura, arte y pensamiento que intentan explicar aspectos concretos de ese periodo ubicado entre la posvanguardia y la posmodernidad, con especial atención a los contextos históricos relacionados con las Islas Canarias. 

La sección Insularia arranca con un artículo de la académica Yolanda Arencibia en torno a uno de los proyectos culturales más singulares y llamativos gestados en Canarias entre 1949 y 1951: la revista Planas de Poesía. Se desvelan aquí los entresijos de la publicación a través del rescate de una parte del archivo conservado por uno de los responsables del proyecto, Rafael Roca. A través de la correspondencia entre este y otros dos destacados intelectuales del momento, Leopoldo de Luis y Jorge Campos, se revelan algunos secretos de esta publicación clave para entender la poesía hispánica de este momento crucial de nuestra historia, a medio camino entre la censura política y la esperanza en la forja de una sociedad mejor.  

El panorama teatral canario, que ya antes de la guerra civil española produjo obras de marcado cariz vanguardista como Tic-tac (1930) de Claudio de la Torre, habría de recuperar ese espíritu transgresor hacia la década de 1960, con autores como Orlando Hernández. El filólogo y escritor Agustín Carlos Barruz, especialista en la obra del dramaturgo grancanario, analiza el espíritu neovanguardista de la obra La ventana (1963), Premio Nacional de Teatro Pérez Galdós de la Casa de Colón en el año 1968, representada por primera vez en 1971. Una obra en la que Orlando Hernández supera la vertiente costumbrista del teatro canario para adentrarse en una nueva dramaturgia, transgresora y profundamente irónica.

Antidio Cabal (1925-2012) ocupa un lugar destacado en el periodo que nos ocupa. Aunque inició su labor literaria en Las Palmas de Gran Canaria, formará parte de esa intelectualidad canaria marcada por la emigración por motivos socio-políticos. Su ingente labor en países como Venezuela y Costa Rica es digna de especial atención internacional. Dos grandes conocedores de su obra literaria, el dramaturgo, poeta y ensayista costarricense Álvaro Mata Guillé y la profesora de la Western Illinois University, Munia Cabal, nos acercan a su obra poética, con especial acento en Campo Nublo.

Algunas creadoras rompieron en estas décadas no solo con la escasa o nula visibilización de la mujer en el panorama literario y artístico, sino que además lo hicieron con voz propia, amparadas en la necesidad de transgredir los cánones y los estereotipos sociales del momento. Es el caso de Pino Ojeda, Pino Betancor y Jane Millares.  La investigadora Kenia Martín Padilla aborda el tema del aborto en la obra de Pino Ojeda, cuyo tratamiento era un verdadero tabú en tiempos de la dictadura franquista. En el apartado Miscelánea, por su parte, la profesora doctora Ángeles Alemán indaga en otra faceta importante en la vida de Pino Ojeda, la gestión de la Galería Arte en Las Palmas de Gran Canaria, proyecto con el que la polifacética autora se convierte en la primera galerista de las Islas Canarias. Por su parte, la filóloga Iris Giménez Pérez se ocupa de la obra de Pino Betancor a través del análisis de Cristal (1956), que indaga en una visión amorosa no exenta de referencias al cuerpo, el deseo y el erotismo, aspectos habitualmente reservados a la escritura masculina. 

Se completan los estudios específicos sobre la mujer creadora con el trabajo de la doctora especialista en historia del arte Laura Teresa García Morales, que ahonda en la obra de la pintora Jane Millares, una de las máximas representantes del arte canario contemporáneo, cuya mirada se detiene de igual manera en la indagación de la identidad femenina y la de la propia insularidad.

El poeta y narrador Félix Casanova de Ayala ocupa un lugar destacado en el resurgir de la poesía tras la Segunda Guerra Mundial, gracias a su manifiesta intención de romper con los moldes de la poesía oficial del momento. Afín a la heterogénea corriente postista que se desarrolló en España en una primera etapa antes de 1950, su obra poética y narrativa resulta difícil de encasillar, pero nunca ha dejado de llamar la atención de la crítica literaria. En este número de la RACL rescatamos dos trabajos que nos permiten contextualizar la obra de Casanova de Ayala. Con motivo del 30 aniversario de la publicación de la revista Zurgai, Euskal herriko olerkiaren aldizkaria /Poetas por su pueblo (Bizkaia, 1992) en su número monográfico dedicado a la creación literaria de las Islas Canarias, hemos querido reeditar el artículo del escritor y académico Sabas Martín allí publicado, con sus debidas actualizaciones, en torno a la obra de Casanova de Ayala, en el que se arroja luz sobre las vicisitudes creadoras del poeta de origen gomero, su relación con el movimiento postista y las claves de su obra. Por su parte, Oswaldo Guerra Sánchez rescata un poema poco conocido de Félix Casanova de Ayala, publicado en la revista Papeles de Son Armadans, dirigida por Camilo José Cela, al tiempo que analiza las relaciones del autor con los medios culturales españoles de las décadas de 1950-60, en especial con un grupo de intelectuales entre los que se encuentra su gran amigo, el escritor Ángel Crespo.

Como contrapunto generacional a la obra de Casanova de Ayala, se presenta también un acercamiento a la obra de su hijo, el también poeta y novelista Félix Francisco Casanova, a quien durante este 2023 el Gobierno de Canarias dedica su Día de las Letras Canarias. El filólogo Julio del Pino Perales, profundo conocedor de la obra del malogrado autor canario, analiza su quehacer literario con detalle, para ofrecer al lector uno de los más completos trabajos hasta ahora publicados sobre el poeta y novelista que falleció prematuramente en 1976. Para completar la mirada sobre el autor, en la sección Islas Perdidas se exhuma un artículo sobre su obra escrito y publicado por un intelectual que en este periodo representa una de las cimas del pensamiento canario contemporáneo, el filólogo y filósofo canario José Luis Gallardo, discípulo de Merleau Ponty. Con unas notas contextualizadoras a cargo de quien esto escribe, el artículo que reproducimos, aparecido pocos días después del trágico fallecimiento de Félix Casanova de Ayala en 1976 en el suplemento cultural Estantería Canaria, dirigido por el propio Gallardo, revela la generosidad de un pensador en plenitud creativa hacia la obra de un joven escritor, en lo que podríamos definir como un verdadero y sutil diálogo intergeneracional.

Finalmente, el escritor e investigador José Miguel Perera realiza un recorrido por la obra del poeta Eugenio Padorno a partir del encuentro generacional entre este y el grupo de jóvenes intelectuales que, a finales de la década de 1990 empezaron a configurar sus propias obras en los más diversos campos de la cultura canaria contemporánea. El magisterio de Eugenio Padorno se cifra en dos polos complementarios: por su propia obra poética, que ha ejercido un enorme y continuado influjo a partir de la década de 1960 como respuesta creadora a moldes de escritura ya superados; y por su docencia en la joven Facultad de Filología de la ULPGC, donde ejerció también como decano hasta su jubilación en 2009, momento en el que impulsó innumerables actividades que rememora Perera en su artículo.

La sección Islas Perdidas se completa con otro rescate bibliográfico que tiene que ver con la línea temática de este número de la revista, un conjunto de artículos publicado a lo largo del periodo de vida de otro gran intelectual de la cultura canaria, forjado al calor de las vanguardias históricas, pero que desarrolló gran parte de su obra y pensamiento en el periodo que aquí se aborda: Pedro Perdomo Acedo. El especialista en su obra, Guillermo Perdomo, recupera del olvido cuatro textos del autor en los que analiza las aportaciones a la cultura canaria de artistas como Colacho Massieu (1876-1954), Cirilo Suárez (1903-1990), Antonio Padrón (1920-1968) y Jane Millares (1928-2022). La selección demuestra, una vez más, que a pesar de la ruptura social y cultural que significaron las contiendas bélicas de la primera mitad del siglo XX, el flujo y el influjo de las corrientes de pensamiento de vanguardia durante la segunda mitad de siglo nunca estuvieron ausentes.

En la sección Miscelánea, además de los trabajos ya citados de las doctoras Ángeles Alemán y Laura Teresa García Morales,  se presenta una nueva entrega (4ª) del trabajo panorámico del economista y académico Antonio González Viéitez que, en esta ocasión, al hilo de la temática central de este número de la RACL, aborda el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, y lo que ello significó para el tejido económico de las Islas Canarias, especialmente en lo que se refiere al desarrollo del turismo de masas y a la configuración de un régimen económico y fiscal (REF) adaptado a las nuevas singularidades del archipiélago.