Presencia del guaraní en el castellano paraguayo

El artículo analiza la profunda influencia del guaraní en el castellano paraguayo tras casi cinco siglos de contacto. Se abordan fenómenos de interferencia léxica, fonológica y morfosintáctica, definiendo su identidad lingüística.

Arnaldo Casco Villalba

Director general de Investigación Lingüística Secretaría de Políticas Lingüísticas – Paraguay

Resumen

En el presente artículo se hace un análisis, no exhaustivo ni con la profundidad que merece el tema, sobre algunas características propias del castellano hablado en Paraguay, producto del contacto lingüístico de casi cinco siglos con el guaraní. Los fenómenos de interferencia lingüística abordados –en los niveles léxico, fonológico, morfosintáctico y pragmático, principalmente– se apoyan en trabajos previos de referentes y estudiosos del tema tanto de Paraguay como del exterior. En los párrafos preliminares se presenta, además, –de manera resumida– una breve historia del bilingüismo paraguayo (guaraní-castellano), algunas características propias de la lengua nativa y del castellano utilizado en Paraguay.

Breve historia del bilingüismo paraguayo

Paraguay es uno de los pocos países con un bilingüismo extendido en casi todo su territorio. Aunque varíen los grados de este bilingüismo según las zonas geográficas, los estratos sociales, el nivel de formación académica, etc., el guaraní y el castellano son los idiomas comunes y se utilizan en la vida cotidiana por casi el 70 % de la población total[1]Censo Nacional de Población y Viviendas del 2022, del Instituto Nacional de Estadística.. Este bilingüismo inicia su andar hace casi 500 años, en 1537, cuando los colonizadores pisaron las riberas del río Paraguay y entablaron los primeros contactos con los carios.   

La conservación de la lengua autóctona en los inicios de la conquista y colonización se debió, principalmente, a dos hechos fundamentales: la pauta de crianza en el proceso de mestizaje, que permitió que los hijos de españoles con nativas guaraníes pasen sus primeros años casi con exclusividad con las madres; y el sentido de profunda religiosidad de la cultura guaraní, para la cual la palabra (ayvu) es sinónimo de alma[2]Ayvu rapyta. Textos míticos de los mbyá-guaraní del Guairá, recopilación de León Cadogan., esto ocasionó la férrea resistencia por parte de los nativos a aprender la lengua de los colonizadores en detrimento de la propia.

Desde los inicios de la colonia, el aporte de los religiosos, tanto de los jesuitas como de los franciscanos, fue clave para la preservación del guaraní, y muy especialmente para el nacimiento y desarrollo de la escritura en esta lengua. Existen evidencias sobre el uso normalizado tanto en la oralidad como en la escritura del idioma durante este periodo, incluso desde la administración pública[3]Proyecto Langas.

Sin embargo, tras la independencia del Paraguay, acaecida en 1811, las políticas gubernamentales apuntaron siempre hacia la castellanización de la población, excepto en algunos pasajes específicos de la historia, como las dos guerras internacionales[4]Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) y guerra del Chaco (1932-1935)., cuando se decidió apostar por el idioma nativo, como elemento estratégico de cohesión social, ya que se trataba de la lengua mayoritaria del país.

En las últimas décadas, cobraron relevancia las iniciativas sociales y políticas para reivindicar el guaraní. En ese proceso, fue reconocido, junto con el castellano, como idioma oficial del Estado paraguayo en la misma Constitución Nacional (1992). La reforma educativa, implementada desde 1994 y vigente hasta la actualidad, incorporó el Plan Nacional de Educación Bilingüe, cuyo objetivo principal consiste en la formación de los estudiantes en ambos idiomas oficiales.

La promulgación de la Ley 4251 de Lenguas en el año 2010 significó el inicio de una nueva etapa en el proceso de la normalización del uso oral y escrito del guaraní, junto con el castellano, en todos los ámbitos de interacción social; además, la ley creó una instancia rectora de la normativización del idioma nativo. Estos avances fueron impulsados principalmente desde las organizaciones de la sociedad civil.

Durante este trajinar de más de 200 años de vida independiente, el idioma mayoritario de la población paraguaya siempre fue y sigue siendo el guaraní. Sin embargo, estudiosos como Melià (2010) y Kallfell (2016) coinciden en que la relación con el castellano es diglósica; es decir, el castellano es el idioma que goza de mayor prestigio y su uso está normalizado en los ámbitos formales, administrativos, académicos, empresariales, etc.; ante el guaraní, que es el idioma de menor prestigio y cuyo uso está relegado principalmente en el ámbito rural, coloquial, familiar, popular, etc.

Atendiendo los datos estadísticos de los últimos 20 años, se refleja una clara disminución en el uso cotidiano del guaraní, ya que en 2002 era del 27,7 %, porcentaje que se redujo al 12,1 % en dos décadas. La población bilingüe (guaraní-castellano) tuvo un ascenso de más de 10 % en este lapso de tiempo, ya que del 58,4 % en 2002 subió a 69,4 % en 2022 las personas que utilizan con mayor frecuencia ambos idiomas. Los que se comunican mayormente en castellano también disminuyeron del 8,2 % al 6,9 % en los últimos 20 años[5]Censo Nacional de Población y Viviendas (2002 y 2022) del Instituto Nacional de Estadística.

Este contacto extendido y permanente entre el guaraní y el castellano genera uno de los fenómenos lingüísticos de interferencia, transferencia e influencia mutuas más dinámicos y ricos del mundo, de ahí el interés que despierta en los estudiosos de la cuestión, tanto del ámbito local como del exterior.

Características generales de la lengua guaraní

El guaraní se caracteriza por ser una lengua aglutinante, que expresa su relación gramatical mediante la utilización de afijos, generalmente en torno de un núcleo, y que puede generar vocablos de varias sílabas formadas por la yuxtaposición de morfemas. Asimismo, los afijos determinados, según su ubicación, pueden generar nuevos significados junto a las raíces, a las cuales se unen formando, de este modo, palabras nuevas[6]Gramática guaraní (2020) de la Academia de la Lengua Guaraní..

Su alfabeto consta de 33 fonemas propios que se representan por 33 grafemas, esto significa que el guaraní no registra ninguna letra muda. De las 33 letras, 12 son vocales y 21 consonantes. Otra característica distintiva de la lengua es su condición de nasalidad: en total son 14 las letras nasales.

Uno de los sonidos característicos del idioma es la vocal gutural representada por el grafema /y/, que tiene a su vez su versión nasal (vocal gutonasal) /ỹ/. Otro elemento propio de la lengua es la consonante oclusiva glotal (’), y se caracteriza por la pausa breve generada entre dos vocales dentro de una misma palabra.

La lengua guaraní no registra la terminación consonántica, no tiene sílabas trabadas ni dos o más consonantes consecutivas en sus voces o vocablos, excepto en los dígrafos (ch, mb, nd, ng, nt, rr), que se consideran letras del alfabeto y no grupos consonánticos, por ende, constituyen un solo grafema o letra y se pronuncian con una sola emisión de voz. Es, además, un idioma con marcada tendencia a la acentuación aguda de las palabras. 

En la construcción sintáctica guaraní, algunas palabras al agregarle morfemas que señalan sus accidentes sufren cambios de posición para añadir matices en la significación. El guaraní enfatiza la función de los vocablos por encima de las categorías gramaticales. Los vocablos del idioma son polifuncionales, pueden emplearse en cualquier función gramatical, según las necesidades del hablante.

En contraposición con el castellano, otra característica de su estructura sintáctica es que en guaraní el poseedor precede a la cosa poseída, y en vez de la preposición, cuenta con posposición. Es, además, una lengua que no posee artículos como categoría léxica.

En esta lengua el hablante construye su propia palabra. Lo hace uniendo partículas al lexema base con contenido semántico. La misma Academia de la Lengua Guaraní reconoce que la soberanía lingüística recae en el usuario, condición del idioma que se ratifica a través de su uso. 

Algunas cuestiones sobre el castellano paraguayo

La variante del castellano hablado en Paraguay ha sido abordada en cuantiosos estudios lingüísticos y la gran mayoría coincide en que está profundamente influenciada por el idioma guaraní, hecho que se da también a la inversa, puesto que, como ya se ha mencionado, la interferencia es mutua, constante y extendida en casi todo el territorio nacional.

El lingüista Aguilera (2015) incluso va más allá, al afirmar que el castellano paraguayo no solo está influenciado por la lengua nativa, con la que está en estrecho contacto desde hace casi cinco siglos, sino que, en gran medida, es producto de este contacto mismo.

Hedy Penner et al. (2012) realizan una exhaustiva revisión bibliográfica a partir de los estudios más importantes sobre la cuestión para llegar a un “descubrimiento del castellano paraguayo a través del guaraní”, afirmando la postura de la constante presencia de la lengua nativa en el castellano hablado en Paraguay.

Para De Granda (1994), los rasgos distintivos que caracterizaron históricamente al castellano paraguayo son atribuidos a factores como su mediterraneidad y el aislamiento al que estuvo sometido el país en ciertos pasajes de su historia. Agrega un elemento más: la “depresión del nivel educativo, que dio lugar a un escaso desarrollo de élites culturales”, argumentando de esta forma la poca difusión y arraigo del castellano en la sociedad paraguaya.

Según Aguilera (2011), el castellano nunca fue un idioma popular en el Paraguay, ya que el guaraní siempre fue la lengua hegemónica en el ámbito coloquial, familiar, afectivo. Otro elemento que incorpora De Granda (1994), y que se suma a la teoría de que el castellano nunca fue una lengua popular en el país, es la alta presencia de arcaísmo léxico en el castellano paraguayo, tanto en la expresión como en el contenido, fenómeno no hallado –al menos en la misma magnitud– en los otros países de la región.

Existe un importante caudal léxico del guaraní en el castellano paraguayo, que está incorporado tanto en el Diccionario del castellano paraguayo (DCP) de la Academia Paraguaya de la Lengua Española como en el propio Diccionario de la lengua española (DLE)de la Real Academia Española[7]Análisis de los guaranismos en el Diccionario del castellano paraguayo (DCP, versión impresa, 2017) y en el Diccionario de la lengua española (DLE, versión digital, 2021). Investigación realizada por la Secretaría de Políticas Lingüísticas … Seguir leyendo. Además del léxico, se registra al mismo tiempo una alta presencia de la lengua nativa en el castellano hablado en Paraguay ya sea en el nivel semántico, fonológico, morfosintáctico o pragmático.

El guaraní en el castellano paraguayo.
Presencia léxica

Producto del contacto lingüístico, es común la presencia de vocablos de la lengua nativa en el castellano usado en Paraguay. Sobre el caso, se tiene como ejemplo: Tengo un vare’a (hambre), expresión en la que se emplea una palabra que incorpora incluso un sonido muy característico del guaraní, que es la consonante oclusiva glotal (’); y aunque literalmente signifique lo mismo, pragmáticamente genera una connotación superior la presencia del guaraní en el mensaje que se desea transmitir. 

Expresiones como: Está cada vez más hendy (difícil) la situación; Sogue (pobre, sin dinero) es el compañero; Falta el terere rupa (alimento ingerido antes de tomar el tereré); Ja’umína (petición/invitación para beber alcohol) este fin de semana; Ay (antipático) es el muchacho, etc., son completamente válidas y comunes en el uso coloquial del castellano y cada una de ellas incorpora términos de la lengua nativa para enfatizar la expresión sumando la connotación expresiva que aporta el guaraní.

Otros usos como: Tu novia es una váira (fea); o El váiro (feo) de tu primo, nos remiten, además, otro nivel de análisis. En los ejemplos, como se podrá observar, cumplen la función de adjetivos. Este fenómeno se puede categorizar dentro de los préstamos híbridos (Aguilera, 2011), teniendo en cuenta que al elemento léxico guaraní (vai = feo/a) se incorpora morfema de origen español (la desinencia a/o) que marca género.

Términos como kunu’ũ (mimo, caricia) o aguara (orgullo) son tan comunes en expresiones castellanas; sin embargo, sin esa connotación en la lengua de origen no tendría ningún sentido su uso como préstamo. Ejemplos: El kunu’ũ que todos queremos; Siento un aguara por mi hijo.

Algunas interjecciones como ¡Ndetavyyy!; ¡Háihue!; ¡Héẽẽẽ!; ¡Mbóre! –este último, según algunos estudios, es un préstamo integrado del inglés I am bored– son expresiones guaraníes que constantemente superan las fronteras propias de la lengua nativa y dan matices al uso oral del castellano paraguayo coloquial.

A los ejemplos citados se suman los cientos de vocablos incorporados plenamente tanto en el DCP como en el DLE, como ya se citó más arriba. Algunos de estos términos son: yacaré, tereré, guarania, ñandutí, ñandú, curuvica, tatú, viruta, yarará, yurumí, guaraná, pacú, pindó, pirí, pitogüé, samuhú, tacuara, etc.

Existen además miles de nombres propios en guaraní cuya presencia es constante en el sociolecto del castellano paraguayo. Una reciente investigación[8]La toponimia en lengua guaraní del Paraguay, estudio realizado por la Secretaría de Políticas Lingüísticas que será publicado en 2025. confirmó la existencia de 3945 topónimos en guaraní en Paraguay. Algunos ejemplos son: Caacupé, Yabebyry, Itapé, Caraguatay, Caazapá, Caaguazú, Guairá, Quyquyhó, Acahai, Paraguarí, Yhaguy, Mbocayatý, Pirapo, Ñeembucú, etc.

Otro estudio[9]Nombres propios en guaraní adoptados por la población paraguaya actual, estudio realizado por la Secretaría de Políticas Lingüísticas y publicado en 2017. sobre antropónimos en guaraní constató un total de 188 nombres de personas en esta lengua registrados oficialmente en la Dirección General del Registro del Estado Civil de las Personas. Los más conocidos son: Aramí, Yerutí, Anahí, Ysapy, Panambí, Pacholí, Amambay, etc.

Se constata además una alta presencia del guaraní en los nombres comerciales o marcas de productos, tales como: Amandau, Aravore, Pombéro, Tajy, Morotĩ, Arete, Kurupí, Yrendague, Yhaguy, Tape Ruvicha, Ao, Javorái, etc.

Estas son algunas muestras de la presencia léxica del idioma guaraní en el castellano utilizado en Paraguay, algunos ejemplos que grafican la manera en que enriquece una variante peculiar del español, producto del contacto con la lengua nativa.

Interferencia fonética

Como ya se ha mencionado más arriba, una de las características particulares del idioma guaraní es la ausencia de la consonante final, y no solo se da en las palabras, sino que ni siquiera las sílabas registran la terminación consonántica. Este fenómeno se traslada al castellano coloquial, por eso es común escuchar en Paraguay palabras como: felicidade, municipalidá, Féli, tre, hábita, etc.

La pronunciación alveolar y sibilante del grupo consonántico tr (trabajo, tre, otro, etc.), para algunos lingüistas, según registran Hedy Penner et al. (2012), es un fenómeno generado por el contacto con el guaraní, teniendo en cuenta que esta lengua no registra dos o más consonantes seguidas, excepto los dígrafos, que se consideran letras del alfabeto y no grupos consonánticos, por ende, constituyen un solo grafema o letra y se pronuncian con una sola emisión de voz. 

La ausencia fonológica en la lengua guaraní de la consonante bilabial oclusiva sonora b del español estándar es otro rasgo característico del castellano paraguayo coloquial como influencia de la lengua nativa. Es más común el sonido de la consonante labiodental v en el castellano hablado en Paraguay: vueno, avuelo, etc. Algunos préstamos del español ingresaron al guaraní reemplazando directamente el fonema b: güéno (bueno); agüélo (abuelo); güéndia (buen día), etc.

En el castellano paraguayo coloquial es frecuente la falta de pronunciación correcta de cada una de las consonantes en vocablos con sílabas trabadas. En palabras como expo, explicación, texto, etc., la x tiende a semejarse más al sonido de la vocal y del guaraní. O en ejemplos como responsable, amable, etc., la b tiene una tendencia de vocalización, aproximándose al sonido de la u

Esta característica es descrita por Bertil Malmberg en Hedy Penner et al. (2012), quien sostiene la existencia del “fenómeno suprasegmental vinculado con el vocalismo”, incluso refiere la presencia de la nasalidad en las vocales pronunciadas en el castellano paraguayo. Tal como ya se ha mencionado más arriba, el guaraní posee un total de 12 vocales (divididas en proporciones exactamente iguales entre orales y nasales), ante el castellano estándar que posee menos de la mitad de la cantidad que posee el guaraní.

Otro fenómeno del castellano paraguayo, especialmente en la oralidad, son las vocales alargadas, una característica común en la lengua nativa por su grado de expresividad y por ser una lengua eminentemente oral. Algunas expresiones que ilustran este fenómeno son: Hace muuucho que te fuiste; Allá leeejos se ve; Demasiado graaande ya es, etc.

Influencia morfosintáctica

Concordancia de género y número

En el castellano paraguayo coloquial es frecuente la ausencia de concordancia de género y, según De Granda, citado en Hedy Penner et al. (2012), se debe a la influencia del guaraní, teniendo en cuenta que esta lengua no posee morfemas que marcan géneros ni números como en español, sino que tiene, cuando necesita, vocablos propios aplicados a cada género: kuimba’e (varón); kuña (mujer); mitãkuimba’e (niño); mitãkuña (niña). O bien, en otros casos, la generalización en masculino.

En el caso del adjetivo tuja (viejo/a, antiguo/a, que a la vez puede funcionar como sustantivo cuando se refiere al varón de avanzada edad) no distingue el género del sustantivo que califica; entonces, se puede decir óga tuja y trasladar la expresión al castellano coloquial como casa viejo. Otro caso es el adjetivo vai (utilizado indistintamente para feo/a); por eso, es posible escuchar la expresión mujer feo, puesto que su traducción en un guaraní correcto es kuña vai, y el mismo adjetivo puedo usarse para el género opuesto: kuimba’e vai (varón feo). Lo mismo sucede con la concordancia de número, teniendo en cuenta que en guaraní la marcación de singular/plural es distinta a la del español, que posee la desinencia s/es. La traducción al guaraní de la expresión del castellano coloquial muchos niño es heta mitã; como se podrá observar, el sustantivo mitã (niño) se expresa de la misma forma en singular: un niño (peteĩ mitã).

La doble posesión

Algunos estudiosos, como Beatriz Usher, citada en Hedy Penner et al. (2012), manifiestan el uso redundante de la posesión en el castellano paraguayo producto de la influencia del guaraní. En la lengua nativa es válida la expresión Hasy chéve che akã (Me duele mi cabeza), oración que claramente expresa una doble posesión al decir chéve (a mí) y che akã (mi cabeza).

Otra expresión que grafica este fenómeno es Se perdió de mí mi zapato (Okañy chehegui che sapatu). En guaraní es totalmente válida la doble posesión, que, en este caso, se traslada literalmente al castellano paraguayo; sin embargo, en el español estándar, la expresión correcta sería: Se me perdió el zapato, sin la necesidad de señalar de nuevo la posesión antes de la palabra zapato.

Uso de a/en

En guaraní la posposición pe significa indistintamente destino y medio, lo que en el español se expresa con las preposiciones a (destino) y en (medio). La influencia del guaraní en el castellano paraguayo también es reflejada a través de este fenómeno. Por eso es común escuchar: Iré en Asunción en moto, utilizando una sola preposición, en este caso de medio, para ambos casos. La traducción al guaraní de la expresión es: Aháta Paraguaýpe mótope, donde aparece la misma posposición para indicar medio y destino: pe.

La doble negación

La influencia del guaraní queda también reflejada en los elementos redundantes para la expresión negativa. Oraciones como: Nada no tengo (Mba’eve ndaguerekói); Nadie no vino Mavave ndoúi, o Nunca no comió (Araka’eve ndo’úi) señalan la presencia de una característica propia del guaraní, en cuya oración negativa el verbo también se expresa con negación. Estos verbos señalados como negativos en los ejemplos provienen de bases afirmativas: ndaguerekói, ndoúi, ndo’úi (negativos); aguereko, ou, ho’u (afirmativos).

Uso de todo/ya

Muchos verbos conjugados en presente, en otros casos en pasado, van acompañados de los modificadores todo y ya, que, según Usher de Herreros, citado en Hedy Penner et al. (2012), se tratan de expresiones del tiempo pasado, y que los “modificadores que acompañan al verbo aportan el valor perfectivo a la acción, porque dan la idea de finalización del proceso o de totalidad a lo expresado en el núcleo del predicado”.

Para la autora, todo es una traducción del sufijo guaraní -pa, y ya responde al morfema guaraní -ma. Expresiones del castellano paraguayo como: Esta criatura no duerme todo; Ya trabajé todo, y Tus plantas crecen todo ya reflejan el fenómeno señalado. 

Ausencia de la cópula verbal

Varios autores señalan que han observado una tendencia a no mencionar la cópula verbal ser en construcciones atributivas y predicativas del castellano paraguayo. La lengua guaraní no posee el verbo ser del castellano y en su reemplazo utiliza recursos sintácticos. Ejemplos que ilustran esta característica son: Che Juan (Yo soy Juan); Che tavy (Soy ignorante), en ambas expresiones en guaraní no aparece ningún indicio del verbo ser. 

Otras expresiones propias del castellano paraguayo y que reflejan claramente la elisión de la cópula verbal son: Eso lo que te dije hace rato; Qué lo que te creés tanto; Así lo que tenés que hacer, etc.

Uso de pa/piko

Las partículas del guaraní para expresiones interrogativas y exclamativas pa y piko (y su forma acortada pio) se trasladan al castellano paraguayo para dar énfasis tanto a las preguntas como a las exclamaciones. Sus usos son comunes especialmente en la oralidad: ¿Vas a venir pio mañana?; ¡Cómo piko no te vas a dar cuenta! ¿Cuánto pa vas a llevar?, etc.

Marcadores discursivos

Hedy Penner et al. (2012) denominan marcadores discursivos a una serie de expresiones o términos que se trasladaron del guaraní al castellano paraguayo con una fuerte carga valorativa inclusive desde la perspectiva de la pragmalingüística. Algunos de estos marcadores son: un poco, sique, na, na un poco, ke, kena, luego, recién, de balde, ko, niko, mba’e, o qué, py, etc., muchos de los cuales están en guaraní y otros son equivalencias o traducciones de esta lengua al castellano.

La típica expresión Venina un poco, que en una oración en el español estándar debería ser con intención imperativa, los marcadores discursivos, por la influencia del guaraní, redujeron el discurso en su máximo nivel de suavización para la atenuación del tono imperativo: na se traduce como por favor, y un poco es la traducción literal del guaraní mi. 

Un valor similar tiene la partícula ke del guaraní, que aparece siempre acompañada de un verbo: Venike esta tarde; Andáteke con tu hermano; Bañáteke temprano, etc. En todos los casos expresa un sentido de suavizador de la expresión imperativa. En una traducción literal al guaraní, tendrían las mismas cargas pragmáticas estos verbos: ejúke, ehóke, ejahúke

Otro ejemplo común en el castellano paraguayo es la palabra luego, que no es otra cosa que la traducción del guaraní voi. Los ejemplos: Le dije luego que era caro (Ha’e voi kuri chupe hepyha); Me dijo luego que no llegaría (He’i voi kuri chéve nog̃uahẽmo’ãiha) dan a entender que la función de luego (voi), trasladada del guaraní al castellano paraguayo, es una ratificación de la acción verbal. En usos más coloquiales, el término guaraní se traslada directamente: Me dijo voi que no llegaría.

En el caso del marcador discursivo py, según Hedy Penner et al. (2012), primeramente, el guaraní tomó como préstamos del español pues, pero asimilándolo a su fonología. Luego, la forma py pasó al castellano paraguayo con el mismo valor pragmático, como releva este ejemplo: Andátepy (Terehópy), que en un español estándar debe ser: Vete pues.

Especialmente en el uso popular, es totalmente válido y probable escuchar expresiones como: Asimísmoko era mi exnovio; Me voy mba’e más tarde junto a vos; Yo niko no quería luego venir; Ella no quería un poco casarse, etc. Como se podrá apreciar, en todos estos casos de marcadores discursivos es palpable y muy marcada la presencia del idioma guaraní. 

Los fenómenos propios del castellano paraguayo, productos de la influencia del guaraní presentados en este breve análisis, son apenas una muestra de la rica variante del español hablado en Paraguay y que merecen el estudio y análisis exhaustivo teniendo en cuenta su complejidad sociolingüístico-cultural.

Conclusión

En un contexto de contacto lingüístico extendido casi en todo el territorio de un país es lógico y normal la aparición de fenómenos reflejados en los casos de interferencia e influencia mutuas entre el guaraní y el castellano en Paraguay.

A partir de la revisión bibliográfica sumada al estudio personal, reunidos en este breve artículo, dan cuenta de la presencia constante del guaraní en el castellano paraguayo, ya sea en los niveles léxico, fonético, morfosintáctico o pragmático. Confirma la postura del lingüista Aguilera (2015), quien sostiene que el castellano hablado en Paraguay es producto del contacto lingüístico con el guaraní.

Los matices, giros, marcadores discursivos, préstamos, calcos, interferencias fonéticas y léxicas del guaraní en el castellano paraguayo dan un rasgo e identidad únicos a esta variante del español hablado en Paraguay, producto del contacto permanente con la lengua nativa desde hace casi 500 años.

Pretender caracterizar el castellano paraguayo sin tener en cuenta el idioma guaraní es una tarea que resulta imposible. Lo mismo ocurriría si se tratara de describir el guaraní paraguayo, teniendo en cuenta la influencia e interferencia del español en esta variante del guaraní hablada por la mayoría de los paraguayos.

El contexto sociolingüístico paraguayo actual refleja un dinamismo y cambios vertiginosos, que exigen a su vez la actualización constante de los estudios sobre los distintos fenómenos lingüísticos presentados en este trabajo.


NOTAS

NOTAS
1 Censo Nacional de Población y Viviendas del 2022, del Instituto Nacional de Estadística.
2 Ayvu rapyta. Textos míticos de los mbyá-guaraní del Guairá, recopilación de León Cadogan.
3 Proyecto Langas.
4 Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) y guerra del Chaco (1932-1935).
5 Censo Nacional de Población y Viviendas (2002 y 2022) del Instituto Nacional de Estadística.
6 Gramática guaraní (2020) de la Academia de la Lengua Guaraní.
7 Análisis de los guaranismos en el Diccionario del castellano paraguayo (DCP, versión impresa, 2017) y en el Diccionario de la lengua española (DLE, versión digital, 2021). Investigación realizada por la Secretaría de Políticas Lingüísticas en el año 2022.
8 La toponimia en lengua guaraní del Paraguay, estudio realizado por la Secretaría de Políticas Lingüísticas que será publicado en 2025.
9 Nombres propios en guaraní adoptados por la población paraguaya actual, estudio realizado por la Secretaría de Políticas Lingüísticas y publicado en 2017.

Referencias bibliográficas

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PENNER, H., S. ACOSTA & M. SEGOVIA (2012): El descubrimiento del castellano paraguayo a través del guaraní. Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC).

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SECRETARÍA DE POLÍTICAS LINGÜÍSTICAS (2025): La toponimia en lengua guaraní del Paraguay. 

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